Dreamgirls: un musical que deben ver

17 02 2007

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Debo confesar que la película “Dreamgirls” me mantuvo atento de principio a fin, a pesar de que en ciertos pasajes, la cinta se torna un tanto pesada y predecible, aunque esto último no debe sorprender tomando en consideración que se trata de una “historia real”.

Las actuaciones, per se, constituyen lo atractivo de la propuesta y es allí donde se basa el atractivo de la trillada carrera de “Diana Ross and The Supremes”, tantas veces llevada a la pantalla.

Sin utilizar nombres verdaderos, se plantea el argumento. Así, The Primettes son The Dreamettes y finalmente The Supremes se convierten en The Dreams para fines cinematográficos. ¿Las razones?, seguramente de orden económico y de derechos de autor, porque de no existir estas limitaciones de marca, ningún sentido tendría el no reconocer a Diana Ross, Florence Ballard, Mary Wilson o al legendario motor de Motown Records, Berry Gordy por sus nombres verdaderos.

La trama, es muy conocida: tres jovencitas de Detroit (que originalmente eran cuatro junto a Betty McGlown, punto que no se trata en la producción) comienzan a transformarse en un grupo importante dentro del negocio musical, apuntaladas por la ambición y empeño de un comerciante que siempre soñó con hacer vida dentro del show business.

A medida que avanzan como coristas de un destacado cantante (interpretado por el nomindao al Oscar, Eddie Murphy), el jefe de la disquera se involucra con una de las integrantes del grupo (rol que magistralmente asumió la debutante y nominada al premio de la Academia, Jennifer Hudson, la excusa para asistir al cine y coomprar el boleto). Al margen de su relación con la cantante, el cerebro de la banda tiene los ojos puestos en la más bonita de todas (cómo no ser bonita, si es Diana Ross interpretada por la espectacular Beyoncé Knowles).

Después de las miraditas cómplices y la decisión final de colocar a su preferida como líder vocal de la agrupación, se desata el temperamento de Effie White (Hudson en una demostración artística sin precedentes y una personificación impactante de la atormentada Florence Ballard).

Sus reclamos y desplantes terminan por cansar a todos los involucrados en el proceso de trabajo de The Dreams. Deciden sacarla del negocio y esta se refugia en bebida y depresión (aunque en la vida real a Ballard eso le costó la vida, Effie tiene un segundo chance). Con la ayuda de Marty Madison (pequeño papel ejecutado por Danny Glover), puede volver a cantar con la fuerza de siempre y participar en el concierto de disolución del grupo.

Beyoncé, bella y eficiente, actoralmente hablando, hace gala de una transformación impresionante. De cejas gruesas e infantiles, pasa a sofisticada y elegante mujer con un guardarropas envidiable. Hace de inocente y víctima de su esposo (el empresario Curtis Taylor, jr interpretado por el oscarizado Jamie Foxx). Sin embargo, es difícil creer esa falta de conocimiento en relación a lo que pasa a su alrededor (en el film y en la realidad).

La otra integrante original del grupo, Lorrell Robinson (Anika Noni Rose en interesante papel) termina casándose con James “Thunder” Early (Murphy) y sufre las consecuencias del “ingreso al olvido” de su marido, otrora solista al cual ellas le hacía  el coro, quien fallece a consecuencia de las drogas y la vida desordenada.

Si nos atenemos a la vida real, Lorrell sería Mary Wilson, quien en su juventud sostuvo un romance con el cantante del grupo The Temptations, Abdul “Duke” Fakir, con arranques de locura típica de los famosos, pero aún vivo. De hecho, es uno de los dos sobrevivientes, junto al líder vocalista, Levi Stubbs,  de la legendaria agrupación.

Ciertamente una historia “rosa”, con los obstáculos comunes para la gente de Hollywood y sus confines.

Una propuesta que se desvía y nos coloca ante un “Jesucristo Superstar” como referencia, al alternar ciertas acciones de peso en la trama con los personajes comunicándose a través de canciones.

Una de esas escenas, interpretada por Hudson, no tiene desperdicio musical, al igual que la interpretación de la propia Jennifer del tema “I´m changing”, del musical de Broadway (la cantó Jennifer Hollyday) del cual se tomó el nombre de la película.

El musical, a su vez, tomó la denominación de uno de los dos libros de la única cantante del grupo que estuvo de principio a fin: Mary Wilson. Los libros: Dreamgirl: my life as a Supreme y Supreme Faith: someday we´ll be together.

Bien dirigida por el veterano Bill Condom y con actuaciones notables, Dreamgirls, si bien en cierto no pasará a la historia como la mejor película que jamás se haya rodado, claramente resulta un homenaje a una época que aún lucha por no caer en el olvido.

Los fanáticos de la música y los amantes de viejos temas como los pertenecientes al Soundtrack de la cinta, estarán muy contentos de haber tomado la decisión de asistir al cine.

 


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3 responses

30 12 2013
Sara

¿Donde puedo encontrar los derechos de autor de la pelicula Dreamgirls?

11 09 2016
more info here

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Dreamgirls: un musical que deben ver |

17 10 2016
izrada odlicnih sajtova

izrada odlicnih sajtova

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